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23
Jun

Fer Martínez: Futuro en marcha

Fernando Martínez Álvarez es un coahuilense que con mucha determinación y con una profunda visión de futuro, ha esparcido por todo el país, una nueva cultura de compromiso y amor por la tierra y las personas.

Es licenciado en derecho, maestro en metodología de investigación, doctorante en ciencias, ambientalista, político y empresario. Su formación profesional, su pasión por el ambiente, su habilidad para construir en política y su capacidad para apostarle a los negocios con impacto social, han dado como resultado que se consolide como un nuevo tipo de liderazgo que rebasa los límites de los partidos políticos e incluso las barreras generacionales.

Fer, como es conocido con cariño por quienes de una u otra forma se han encontrado con él tanto en lo individual como en los entornos en los que promueve cambios de paradigmas, preside “Fundación Impulso”, organización que él mismo fundó y desde la que se ha consolidado como propulsor de una nueva conciencia social basada en el cuidado al medio ambiente y el respeto por nuestra casa común: el planeta.

Al mismo tiempo que desarrolla e implementa programas y estrategias de corte ambientalista y de conciencia mediante “Impulso”, trabaja en la construcción de un proyecto político que comparte objetivo con la fundación: la generación de una nueva mayoría en donde quepamos todos, un movimiento de conciencias de donde surja el brote de una nueva sociedad que nos lleve a un mundo mejor.

El joven ambientalista considera que existen muchas causas nobles y muy válidas para darle un propósito a la vida humana, pero es enfático al reconocer que si no hay planeta en donde realizarlas, entonces todo pierde sentido, por esto eligió a conciencia participar en las causas del medio ambiente.

“El ambientalismo participativo es una actividad aparejada a una ideología de causa mayor: la conservación de las condiciones que soportan la vida en el mundo que habitamos”, señala.

En el trayecto que durante años ha caminado, atesora logros que quedan como herencia social y que trascienden a través del tiempo, siendo uno de ellos el haber insipirado a otras personas a sembrar árboles, especialmente a gente que nunca lo había hecho; ha sido una semilla que se germinó al grado de que la continuidad de esta actividad se da ya como un hábito autónomo de quienes lo iniciaron impulsados por su labor.

Desarrolla también el programa “Patrimonio Verde” con el que llegó hasta el Congreso de la Unión, derivando en un llamado serio a todas las entidades federativas del país a realizar censos de árboles en zonas urbanas, a fin de medir las condiciones actuales y promover la generación de políticas públicas que vayan hacia la consolidación de una cultura ecológica que apunte a marcar la agenda ecológica de la reforestación como prioridad en el quehacer público.

Nos comparte: “Hemos logrado que nuestro trabajo y amor por la naturaleza, se premie por encima de cualquier partido político, dándonos la posibilidad de trabajar con múltiples alcaldes y legisladores de toda la República; así hemos logrado ubicar nuestro movimiento en la zona de flujo correcta”.

Reconoce que ha enfrentado obstáculos que van desde convencer contra la desmotivación a la ciudadanía que aprecia difícil poder hacer cambios de fondo en un sistema anquilosado y lleno de vicios que nos acerca a límites muy peligrosos, hasta luchar para no convertirse en una expresión radical que genere antipatía.

Una de las metas en el espíritu del movimiento que Fer promueve con absoluta convicción, es que el ambientalismo no sea visto como un dogma lleno de irracionalidades que polarice y confronte a la sociedad o que colapse a los sectores productivos y nos aterrorice haciéndonos actuar de manera equivocada.

“El ambientalismo debe ser un faro que ilumine el camino, guiándonos a encontrar soluciones racionales frente a una de las amenazas más grandes del hombre contemporáneo”, reflexiona motivado.

El camino que ha elegido como forma de vida, le ha permitido ir al encuentro de enriquecedores aprendizajes que abonan a su crecimiento personal, pero también al fortalecimiento de una ideología que es ahora una visión compartida por diversos actores políticos, sociales y empresariales que se han sumado al movimiento en diversas latitudes del país.

Dentro de los aprendizajes que ahora rigen con mayor fuerza la agenda que Fer promueve desde su movimiento, se encuentran verdades claras sobre el presente y el futuro de la humanidad, como el hecho de que sembrar un árbol es la puerta de entrada al ambientalismo, pero también, en un plano más personal, ha aprendido que cuando y donde menos nos lo imaginamos, siempre habrá personas dispuestas a tendernos la mano.

“Son muchos los aprendizajes que se cosechan cuando se persigue una causa de manera comprometida, pues los esfuerzos que se emprenden requieren de que ampliemos la forma en que vemos la vida. He aprendido que las acciones correctas, aunque sean pequeñas, pueden provocar efecto avalancha. También ahora sé que cualquier momento difícil debe ser enfrentado con todo nuestro coraje posible”, expresa.

Fer precisa que el esfuerzo que ha realizado y que hoy da como resultado un movimiento sólido, legítimo y en permanente crecimiento, es posible gracias al apoyo de las personas que creen en él y que le han brindado su respaldo y acompañamiento en todo momento, entre estas personas reconoce con gratitud a sus padres y amigos. “Los padres y los amigos deben disfrutarse intensamente porque no son eternos”, acota.

Coahuila es un lugar al que ama profundamente y al que se ve sirviendo en el futuro con intensidad creciente. Le genera enorme gratitud pensar en su tierra y melancolía en el corazón cuando pasa mucho tiempo lejos de ella. “Coahuila me dio todo lo que soy, una familia, estudios, un temple y una vocación. Es mi mayor portento”, finaliza.

Fer es un hombre apasionado, perseverante, exigente consigo mismo y realista. Su ingenio y su gusto por mantenerse en una interminable aventura de reflexión, nos inspira grandeza del tamaño del norte y nos hace creer, con pruebas innegables, que podemos construir tan grande y llegar tan lejos como nos dispongamos a ser útiles para nuestro entorno y fieles a nuestras convicciones.

Texto original

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